martes, 28 de junio de 2011
De los colores falsos y el daltonismo nopidaspanero
lunes, 27 de junio de 2011
The Monday Rockola: La mejor costa
Best Coast.
Por supuesto que nosotros también. De hecho, hace rato que no podemos dejar de escuchar esta banda. Y se las presentamos hoy. Amigos: Best Coast. Un trío californiano con una bella y talentosa cantante y, sin dudas, un destino prometedor, como puede ser cualquiera de las playas de la zona.
Suban el volumen y beban al sol de Crazy For You y Boyfriend, de un vivo grabado en el East West Studio, y When I´m With You de Crazy For You, del 2010.
jueves, 16 de junio de 2011
Cómo conseguir chicas
miércoles, 15 de junio de 2011
NPP Radio, capítulo 11. El invitado que...
lunes, 13 de junio de 2011
Refresco Rockola
jueves, 9 de junio de 2011
Aquellas actividades que nadie agenda, pero ¡caracolas, cuánto tiempo insumen!
martes, 7 de junio de 2011
NPP Radio 10: Tratar de estar mejor
¡NO SE PIERDAN EL BONUS TRACK DESPUÉS DEL ÚLTIMO TEMA!
lunes, 6 de junio de 2011
FM Rockola
viernes, 3 de junio de 2011
Chau, buen finde

jueves, 2 de junio de 2011
La historia se repite
La chica que le gustaba a Javi Conjota organizaba una reunión con amigos para celebrar los cinco años desde que había probado el matambre a la pizza.
Sería un festejo exclusivo, cerrado al público pero abierto a la bebida. Una oportunidad ideal para Javi de crear un vínculo con ella, hasta el momento irrealizado por factores estrechamente relacionados con el pudor.
Gastó sus últimos ahorros en prendas que funcionaran como evasoras de la inseguridad. Por eso la remera de Yón Zénon (líder espiritual tercermundista), la camiseta suelta, el pantalón gastado y las zapatillas de colores. Un poco de fragancia socialmente aceptada y estaría listo para concretar su misión.
No supo qué decirle apenas la vio. Felices cinco años, quizás. O qué linda que estás. Pasó tanto tiempo pensándolo que ya era tarde para aprovechar esa instancia y aventajar a la competencia, que no era menor.
Inútil entrar en formalismos discursivos para encajar en el entorno. A Javi Conjota le alcanzaba con enunciar los postulados esenciales en toda reunión de jóvenes en situación de libido: “Nidá”, “Talcuál”,” “Redivertido”, etc.
Sin embargo, en algo debía destacarse. Eligió alardear con su conocimiento del tango, acotado pero suficiente, y le recitó una popular estrofa a una chica que le presentaron: “Malena canta el tango como ninguna, y en cada verso pone su corazón. A yuyo del suburbio su voz perfuma, Malena tiene pena de bandoneón”. No suscitó comentarios. Era la selva, y Javi sabía que debía atacar, pero también defenderse.
Cuando al fin la conversación general viró hacia el tema celulares, recurrió a su bagaje discursivo previamente elaborado. A pesar de no estar a la altura tecnológica de los presentes, defendió el postulado antitelefónico consciente de su hipocresía. Le creyeron.
Analizaba a sus rivales, que también acudían a sus facultades para la conquista, unos priorizando la ubicación geográfica respecto de la pretendida, otros apelando al sobrestimado uso de la indiferencia.
A medianoche hizo su primera evaluación, y concluyó en que no estaba perdiendo, pero tampoco cerca de la victoria. Su chica parecía estar más ocupada en la provisión adecuada de bebidas disuasivas que en prestarse al vil juego de la seducción.
El panorama era gris para Conjota, harto de regresar a su casa pletórico de incertidumbre. Por eso aprovechó el momento en que las luces bajaron, la música subió y la ceniza cayó al piso para acercarse a ella con serias intenciones de dialogar.
El objeto a cortejar prestó su oído, intrigada por los motivos del pretendiente. Los planetas estaban alineados, pensó. Opción que posteriormente desecharía tras haber expelido un llamativo ruido con su boca, dirigido accidentalmente hacia su chica y proveniente de un estómago atiborrado con mucho de malta cebada, otro tanto de ajo, y nada de aquella ilusión que lo alimentara durante tanto tiempo.
Sus contrincantes celebraron la sorpresiva derrota de Javi Conjota, que se retiró cabizbajo de la disputa, sin esgrimir argumentos y conforme con, al menos, haber desafiado a sus propias condiciones.