Hebreos y homosexuales han declarado, fieles a sus costumbres, que se sienten discriminados por el mutismo de la letra H. "El que calla otorga, si la H no dice nada es porque lo que piensa no lo puede decir", sostienen.
Fragmento de Jelou Jilton, por la erradicación de la H, de Ugo Ernández
Fragmento de Jelou Jilton, por la erradicación de la H, de Ugo Ernández
Muchas veces se ha criticado desde No pidas pan a la Real Academia Española. No es algo que nos enorgullezca, mas es la realidad. Como casi todos los hispanohablantes, nos resignamos a cumplir sus arbitrarias reglas, muchas veces claramente incorrectas. Los lectores más fieles recordarán, no sin dejar escapar una sonrisa, la fundación de la Loldaf y demás cruzadas que NPP llevó a cabo contra la RAE.
Sin embargo, las máximas autoridades de dicha institución han preferido hacer oídos sordos a nuestros pedidos. No han respondido nuestros llamados, se han negado a venir desde España a buscar nuestro petitorio (está claro que no contamos con el presupuesto como para ir nosotros) y la paloma mensajera que enviáramos el año pasado no volvió más.
Pese a esto, no nos resignamos: hoy, una nueva denuncia en contra de la RAE.
La letra H ha sido siempre objeto de críticas de las más variadas. Desde la concepción misma del idioma español, ha sido marcada como una de las letras más polémicas de todo nuestro alfabeto. Ya en el año 4 a.C, Borges mismo se preguntaba "¿Para qué gastarnos en escribir una letra que nadie va a pronunciar? Yo no veo la razón..." Más allá del chiste sobre su ceguera, que preferimos ignorar, le reconocemos a Jorgito que estaba en lo cierto. "Si no se pronuncia, que no esté", declaró un indignado Juan Perón desde el balcón de la casa rosada aquel 17 de octubre. "Y por cada H que se escriba, tacharemos cinco efes mayúsculas" completó a los gritos, dejándose llevar por el clamor popular, que al grito de "Que lo vengan a ver, que lo vengan a ver, eso no es una letra es un invento de la RAÉ" expresaba su enojo.
Es bien sabido que la letra H sólo sirve en palabras como chinchulín, es decir, acompañada de una C que la anteceda. Este es, justamente, otro de los factores que desata la polémica en cuanto se nombra. Anteriormente, en el colegio se enseñaba la CH como una letra, la C como otra, y la H como otra. La insistente puja del sector más conservador del peronismo ha logrado que se destituya la CH por completo, sin dejar rastros de su existencia. Luego de la quema de abecedarios del 96, probablemente nuestra generación sea la última que recuerde este nefasto invento de la lingüística.
Ahora bien, erradicada la CH, ¿tiene sentido que siga existiendo la H como letra independiente? Las posiciones están divididas. Algunos sostienen que por el bien de palabras como Chewbacca se debe seguir luchando por los derechos de la letra en cuestión. Otros, quieren que se elimine por completo la letra y todas las palabras que dependan de su uso. Ante el problema que esto implicaría, ya que muchas cosas quedarían sin nombrar, responden que se puede aprovechar la situación para buscar nombres más originales a los objetos. "¿Cartuchera? ¿Qué es eso? Eliminemos la H, y renombrémosla" dice un lider del Frente por un mundo sin H (la FPUMSH).
En No pidas pan discrepamos con ambas posturas. Simplemente queremos que se elimine en los casos en que no se nombra, y que se cambie por una J en las palabras en las que suena como tal. Para no confundir a la gente, vio.
Lo dijo Borges, lo dijo Perón, lo dijo el ciego de bailando y lo decimos nosotros: RAE, eliminemos la H.
Sin embargo, las máximas autoridades de dicha institución han preferido hacer oídos sordos a nuestros pedidos. No han respondido nuestros llamados, se han negado a venir desde España a buscar nuestro petitorio (está claro que no contamos con el presupuesto como para ir nosotros) y la paloma mensajera que enviáramos el año pasado no volvió más.
Pese a esto, no nos resignamos: hoy, una nueva denuncia en contra de la RAE.
La letra H ha sido siempre objeto de críticas de las más variadas. Desde la concepción misma del idioma español, ha sido marcada como una de las letras más polémicas de todo nuestro alfabeto. Ya en el año 4 a.C, Borges mismo se preguntaba "¿Para qué gastarnos en escribir una letra que nadie va a pronunciar? Yo no veo la razón..." Más allá del chiste sobre su ceguera, que preferimos ignorar, le reconocemos a Jorgito que estaba en lo cierto. "Si no se pronuncia, que no esté", declaró un indignado Juan Perón desde el balcón de la casa rosada aquel 17 de octubre. "Y por cada H que se escriba, tacharemos cinco efes mayúsculas" completó a los gritos, dejándose llevar por el clamor popular, que al grito de "Que lo vengan a ver, que lo vengan a ver, eso no es una letra es un invento de la RAÉ" expresaba su enojo.
Es bien sabido que la letra H sólo sirve en palabras como chinchulín, es decir, acompañada de una C que la anteceda. Este es, justamente, otro de los factores que desata la polémica en cuanto se nombra. Anteriormente, en el colegio se enseñaba la CH como una letra, la C como otra, y la H como otra. La insistente puja del sector más conservador del peronismo ha logrado que se destituya la CH por completo, sin dejar rastros de su existencia. Luego de la quema de abecedarios del 96, probablemente nuestra generación sea la última que recuerde este nefasto invento de la lingüística.
Ahora bien, erradicada la CH, ¿tiene sentido que siga existiendo la H como letra independiente? Las posiciones están divididas. Algunos sostienen que por el bien de palabras como Chewbacca se debe seguir luchando por los derechos de la letra en cuestión. Otros, quieren que se elimine por completo la letra y todas las palabras que dependan de su uso. Ante el problema que esto implicaría, ya que muchas cosas quedarían sin nombrar, responden que se puede aprovechar la situación para buscar nombres más originales a los objetos. "¿Cartuchera? ¿Qué es eso? Eliminemos la H, y renombrémosla" dice un lider del Frente por un mundo sin H (la FPUMSH).
En No pidas pan discrepamos con ambas posturas. Simplemente queremos que se elimine en los casos en que no se nombra, y que se cambie por una J en las palabras en las que suena como tal. Para no confundir a la gente, vio.
Lo dijo Borges, lo dijo Perón, lo dijo el ciego de bailando y lo decimos nosotros: RAE, eliminemos la H.
