Capítulo 21 de 23. Ya cerca del final de la primera temporada, Roberto, Ricardito, Dónovan, Carlos y Jenny reman como pueden (y qué bien lo hacen) un programa en el que no se presentan Badía y Compañía. Durante todo el programa recordamos a Alejandro Lerner en el duro momento que atraviesa. Una breve pero polémica aparición de Danny Neverland en el último bloque y la entrevista al pibe del delivery, Gandulo Vonsplaky, completan este capítulo de colección.
Cubanos que acompañan:
-Buena Vista Social Club - Clocks
-Ibrahim Ferrer - Nuestra última cita
-Elíades Ochoa - Se soltó un león
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miércoles 14 de diciembre de 2011
miércoles 7 de diciembre de 2011
NPP Radio 20: El cuarto latino
Luego de las vacaciones de Noviembre, Roberto, Jenny, Miguel, Carlos y Ricardito vuelven al aire con una entrevista exclusiva a Tony Giménez Burlete, cuarto integrante de la banda/equipo de hockey cinco "Los Cinco Latinos", quien nos cuenta todo sobre su carrera y su relación con Estela Raval. El último bloque es oscurecido por la presencia del Negro Fanacoa y las historias carcelarias de un Carlos Salvador que está lejos de su mejor momento.
En la música:
David Bowie - Queen Bitch
Nacho y Los Caracoles - Bossa
The Swingin´ Medallions - Double Shot (Of my baby´s love)
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martes 15 de noviembre de 2011
La Rockola de los silbidos
Porque silbar acorta las caminatas y ameniza las
bicicleteadas, la Rockola de esta semana ha hecho una caprichosa selección de
tres canciones con silbidos para que las ocho cuadras que separan tu casa de la
estación se reduzcan a unos pocos y agradables metros.
El talentoso compositor y multiinstrumentista (saxos, clarinete y clarinete bajo, flautas dulces, armónica, duduk,
gaita, piano, voz) Marcelo Moguilevsky, tal vez haya
puesto su mejor obra en el disco Mañana
Domingo (2004) del quinteto argentino Puente Celeste, que incluye en sus
filas al bueno de Edgardo Cardozo y al muy inquieto de Santiago Vázquez. Con
una ambigua melodía silbada que tiene tanto de argentina, como de italiana y
judía, y que nunca nos termina de dejar en claro si juguetea o conspira, si se
queja o disfruta, el tema instrumental Vals de Moguilevsky ha entrado cómodamente en esta sucinta selección.
En segundo lugar (por orden de ocurrencia) una
agradable y sencilla canción del ex integrante de la banda
brasilera Los hermanos, Marcelo Camelo, con un silbido dulce, simple, agradable
y fundamentalmente muy recordable que, si uno lo aprende, bien puede utilizarlo
para pedir discretamente un abrazo de un amigo. Incluida en el disco Sou editado en 2008, Doce
Solidão tiene el silbido que todos vamos a ejecutar al menos veinte
veces por día durante la próxima semana.
Finalmente, del disco Bicho
(1977) de otro brasilero, pero más viejo y más peludo: O leãozinho
del gran Caetano Veloso. Aunque sigue en juicio con Dios por los derechos del
silbido podemos atribuírselo momentáneamente
y decir que tiene la increíble propiedad de transportarnos inmediatamente al
centro de la Selva amazónica, aunque no la conozcamos más que por la vista 360°
de la Encarta 2000.
viernes 4 de noviembre de 2011
¡Marineros, hagan remar sus remos!
Dos piratas se encuentran en un bar y comienzan a discutir
acerca de quién era el mejor Pirata. Tras narrar varias de sus aventuras sin
poder llegar a buen puerto (guiño, guiño) uno le dice al otro:
- -
Bien, hagámosla fácil. Yo te voy a hacer una
pregunta y si la contestas bien eres el mejor pirata. Si la contestas mal
entonces yo ganaré la disputa.
El otro pirata asiente y escucha atentamente al acertijo:
- ¿Cuántas anclas tiene un barco?
Al oír la pregunta el pirata se ríe y con aires de confianza
le contesta claramente que una. El otro
se para de su taburete y dice:
-
- Te has equivocado, tienen once.
-
- - ¿Once? ¿Cómo que once?
-
- Claro ¿acaso nunca escuchaste cuando gritan
“Eleven anclas”?
Sin duda esta conversación fue llevada a cabo entre Jack
Sparrow y Omar Suarez, dueño de Cocodrilo (ver Omar Suarez el dueño de cocodrilo). La cuestión es que los piratas
están de moda. Capitán Morgan, Guido Kazcka, El Pirata Malapata, el Pirata
Cordobés, Berlusconi, Piñón Fijo, son varios personajes que subidos al oleaje
de esta nueva tendencia tomaron rápidamente sus parches lanzándose a la mar.
En esta edición de Martes 13 le presentamos otro tipo de piratas. Estos valientes marineros surcaron las aguas
cercanas a la Costa Inglesa durante los 60 y a diferencia de sus antecesores su
botín no consistía en cofres repletos de oro y joyas sino en cajas llenas de
vinilos.
“The Boat that Rocked” retrata una época en la que la
censura y el conservadurismo reinaban las ondas radiales. El barco “Radio Rock”
emitía 24 horas de rock ininterrumpido de manera ilegal mientras navegaba por
las costas del Imperio. De la mano de un grupo de DJs extremadamente
particulares la película nos hace viajar al mejor momento del rock Ingles
mientras intenta sobrevivir los embates de un gobierno que sin lugar a dudas lo
quiere hundir.
Philip Seymour Hoffman (Capote,
La duda, Casi famosos) realiza un papel descomunal solo superado por una
banda sonora impecable que hace de esta película un must see para todo aquel que alguna vez ha tarareado My Sharona.
Trailer:
Cuevana link:
martes 1 de noviembre de 2011
Medidas: una bocha de variantes
El siglo 21 trajo consigo modas y
actividades de los más particulares a lo largo y a lo ancho del globo. El yoga,
el vegetarianismo, el fútbol amateur, el bonsái, el fanatismo por Racing, la
abolición de la esclavitud, la TV basura, la desaparición de programas como ZAP
TV y La Corte, el reggaeton, la dactilografía, la paciencia del elefante, Juan
Alberto Mateyco, las drogas blandas, las drogas duras, las drogas en general,
el general, las tribus urbanas, Gastón Pauls y la vuelta de Obligado, entre
otras, son sólo algunas de las que vienen sumando seguidores desde hace más de
10 años y prometen seguir así.
Una de las más difundidas es la
que propuso la abolición de las medidas tradicionales de tiempo, espacio y
etcétera por medidas nuevas, accesibles para cualquier hijo de vecino. Aunque
en este tiempo han logrado cambios revolucionarios, el proceso fue gradual. En
un principio, se propuso agregarle adjetivos a las medidas, dando lugar así a
frases como “Hay que caminar unos lindos 600 metros ”, “Duró unos
10 minutos largos” o “Dame un tartamudo kilo de cebollas”.
Una vez establecido el sistema de
adjetivos, se pasó a la segunda fase, que consistía en cambiar las medidas por
elementos cotidianos como un huevo, una bocha o un burro. ¿El resultado? Frases
como “La operación le costó un huevo”, “Escucho una banda” o “Te extrañé. Bocha”.
El paso 3 era mucho más
ambicioso, y también fue llevado a cabo con éxito. El objetivo era que, ya
implementada la relación entre objetos y medidas, se suprimiera la palabra
original, quedando solo el elemento. ¿Muy complicado? Veamos unos ejemplos:
–Che, esto es un bajón, ¿en cuánto nos vamos?
–Dentro de una birra salimos…
–¡Julián, odená tu cuarto!
–Bancame un Nesquik…
Sin embargo, la creatividad de la
gente que busca abolir las medidas no tiene límites (vaya casualidad) y la
evolución sigue. Recientemente, ha habido denuncias de gente que escuchó frases
del estilo de “Estoy dando vueltas hace un gil”, “Me costó un Perú”, “Queda a
dos salames de casa” y “Hace un Naco que no me conecto”, entre muchísimas
otras.
Esperemos que este tipo de expresiones no se propague y retomemos las costumbres y el habla que Occidente quiere para sus pueblos.
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